jueves, 22 de octubre de 2015
....la trascendencia del amor
Cuando me pidieron dar por escrito un testimonio de vida, la verdad me puse muy nervioso al tratar de buscar un evento resaltante que demuestre la trascendencia del amor en mi relación con los que me rodean. Pero a la vez trajo a mi mente recuerdos de la adolescencia cuando conocí a tres grandes amigos, de los cuales aprendí mucho acerca del valor de la amistad, y es que cuando uno es muy inmaduro nunca toma en serio algo tan importante como el amor fraternal a un amigo, y cuando se está en el colegio lamentablemente no es mesurado en su manera de bromear, molestar o fastidiar a los otros, llegando a lastimar la esfera física, hasta la el ámbito espiritual. Cuando conocí a Juan Molina, eso ocurrió, no supimos medirnos, no hubo ese autocontrol de las “payasadas”, de las faltas de respeto, pues cuando se tornó “divertido” el sufrimiento del otro supimos que algo malo estaba ocurriendo, pero el temor y la cobardía de dar a conocer nuestros malestares impedían que nos llegu
emos a expresar. Cuando ya estaba cerca de salirse todo esto de control hubo un hecho al que comúnmente llamamos la gota que derramo el vaso, y así rompí la mochila de mi compañero, la cual sus padres con mucho esfuerzo le entregaron, lleno de cólera tomo mi cuaderno y lo termino destruyendo, y bueno hubiese sido aliviante decir que estábamos en el mes de marzo o abril en el cual el avance es poco y subsanable el volver a rehacer el cuaderno, pero no fue así el caso, estábamos por el mes de setiembre, y volver a rehacer el cuaderno no se logró, motivo por el cual mi profesor de literatura se enojó mucho conmigo pidiéndome que diga quien rompió mi cuaderno, yo no dije nada pues sabía que traería problemas mayores, y lamentablemente vino el director del colegio y pidió que se levantase aquel que rompió el cuaderno, se levantó y todos se quedaron viendo no sabíamos que iba a ocurrir, pensé lo peor, por mi culpa lo iban a expulsar, fui a disculparme a explicar todo, no termino todo allí, nuestros padres tuvieron que venir, se armó una gran pelea y no sabíamos que hacer queríamos morir, se pagó por los daños, con suspensión y no quedo todo allí, a raíz de eso descubrí un hecho interesante, que teníamos mucho en común en el estudio, en las metas, y cuando llego el momento de pedir perdón, lloramos desconsoladamente diciendo que no volveríamos más a lastimarnos, luego de lo cual nos volvimos desde allí los más grandes amigos, ahora él es un gran biólogo dedicado a la ornitología, viaja a diferentes partes del mundo, creo que es un erudito en su campo, yo soy médico y aun son mucho por recorrer, y cada vez que nos encontramos compartimos muchas cosas de nuestras vidas. Gracias a que aprendimos a perdonarnos, a comprender un poco del amor de Dios, pues aunque parezca curioso él también era muy leído en la biblia y acudía a un grupo religioso en la parroquia señor de los milagros, tener en común este tipo de amor ayudo mucho en el sanado de nuestras heridas y cimento lo que hoy es una gran amistad.
Jesús Eduardo Guzman
Arequipa- Perú
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Las mejores amistades... las mejores amistades jamas se olvidan... la distancia no interesa...
ResponderEliminarLa amistad rompe barreras !
ResponderEliminartodos necesitamos un amigo
ResponderEliminar